Preguntas sobre homeopatía 2017-09-10T20:31:54+00:00

Preguntas sobre homeopatía

6. – El médico me ha prescrito un medicamento a una potencia y tengo otra más baja. ¿Obtendré el mismo efecto si aumento la cantidad de gránulos??

Los medicamentos homeopáticos actúan de un modo distinto a los alopaticos. Recuerde que su capacidad terapéutica no se basa en la “cantidad”, sino en la “cualidad”, y por lo tanto, usted debe desechar la idea de que dos comprimidos de una potencia equivalen a uno de una potencia doble. En homeopatía no hablamos de cantidades químicas, sino de capacidad energética o de información física del medicamento. Por eso, es irrelevante la cantidad de gránulos y glóbulos que tome, pues la información es la misma.
Un gránulo de la 30 CH es igual a dos o más gránulos de la 30, pero no a dos gránulos de la 15 CH.

5. – En caso de que esté amamantando a mi hijo, ¿que le puede suceder si tomo medicamentos homeopáticos?

Si usted está amamantando a su hijo y no le interesa que él se vea afectado por el efecto del medicamento, tómelo después de alimentarlo.
En caso de que la intención sea tratarlo a él, tome el medicamento en el momento de la lactancia para que la información pase a su organismo a través de la leche. Este modo de prescripción, en el que la madre tome el medicamento y lo transmite al hijo a través de la leche, es utilizado por algunos médicos para tratar recién nacidos y lactantes maternos. De todos modos, y en función de la respuesta, se puede dar la medicina disuelta en agua directamente al bebé.

4. – ¿Qué efectos secundarios puede provocar un medicamento homeopático?

Si tenemos en cuenta la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un efecto secundario es “cualquier reacción nociva no intencionada que aparece en dosis normalmente usadas en el ser humano para profilaxis, diagnóstico, tratamiento o para modificar funciones fisiológicas”.
Pues bien, si nos ceñimos a la definición de la OMS, los medicamentos homeopáticos son capaces de provocar una reacción no intencionada en el organismo, no por intoxicación, porque, al no contener sustancias en cantidades tóxicas, no pueden ser nocivos ni perjudicar a ningún órgano, sino por un aumento innecesario de la intensidad de los síntomas, provocado por una dosis excesivamente elevada para el paciente.
Supongamos que un medicamento tiene la capacidad de provocar, en una persona sana, la aparición de lagrimeo, ojos rojos y descarga nasal acuosa. Si este medicamento, correctamente prescrito, se da a una persona que presenta estos síntomas, el organismo responderá provocando una reacción autocurativa y la disminución o desaparición de éstos, pero si el medicamento se toma en dosis excesivas, puede provocar un aumento de los mismos y que el paciente sufra una sensación excesiva de congestión, alergia o resfriado, de forma innecesaria antes de que aparezca la mejoría. Por este motivo, es muy importante valorar el estado del paciente, la enfermedad que padece, la capacidad de reacción y la sensibilidad del mismo, y evitar estos efectos indeseables, innecesarios para lograr una mejoría o la curación.

3. – ¿Por qué tienen esos nombres tan raros?

El hecho de que el nombre de los medicamentos homeopáticos sea tan “raro” se debe a que está expresado en latín. Este nombre corresponde a la nomenclatura original de la materia prima de la que proviene el medicamento, independientemente de que su origen sea una sustancia animal, vegetal o mineral.
Además, esta nomenclatura, al ser universal, cuenta con la ventaja de ser la misma en todos los países del mundo. Gracias a esta invariabilidad, usted podrá encontrar la medicina que precise en cualquier país con más facilidad.
Sin embargo, en el mercado encontramos algunas excepciones. Nos referimos, por ejemplo, a los medicamentos complejos (con varios componentes) con indicación terapéutica, que pueden tener nombres comerciales distintos, según cuál sea el laboratorio fabricante.

2. – ¿Se puede usar la homeopatía para prevenir ciertas enfermedades?

Así como en la naturaleza podemos observar que las malas hierbas crecen más fácilmente en los campos desatendidos, la enfermedad aparecerá con más dificultades en un terreno cuidado que en otro que no lo esté.
La homeopatía es una terapéutica que equilibra y regula la respuesta del organismo ante las enfermedades. Ésto implica que no tan solo puede utilizarse como curativa en procesos agudos o crónicos, sino también como preventiva para ciertas enfermedades; es decir, para mantener el terreno en un equilibrio que conserve el estado de salud y dificulte la aparición de la enfermedad.
El resultado es un aumento de la capacidad de defensa de nuestro organismo ante las agresiones externas. Por este motivo, se aconseja su utilización en los pacientes crónicos que sufren recaídas de su enfermedad y como preventiva de las epidemias invernales.
Es conocido el efecto de ciertos medicamentos homeopáticos para prevenir la gripe o las alergias, pero lo más importante es que el medicamento que nos regula y mantiene en estado de equilibrio facilitará que se produzca una menor incidencia de recaídas en las enfermedades crónicas y una mayor resistencia de nuestro cuerpo ante cualquier enfermedad aguda.

1. – ¿De qué están hechos los medicamentos homeopáticos?

Los medicamentos homeopáticos se elaboran a partir de cualquier sustancia de origen animal, vegetal, mineral o de síntesis que, preparada de un modo específico y siguiendo estrictos procesos de dilución y dinamización (agitación), demuestra un potencial terapéutico.
Aproximadamente el 40% de los medicamentos homeopáticos son de origen vegetal; el 10% de origen animal, y el restante 50%, de otros orígenes: mineral, químico…
Si bien es cierto que algunas de las sustancias utilizadas contienen toxinas, devienen inofensivas tras el proceso de elaboración del medicamento con sus sucesivas diluciones y agitaciones, siguiendo unos protocolos perfectamente definidos.
Estos medicamentos se impregnan en un excipiente de azúcar láctico inerte, de tamaño y formas distintas, según sean glóbulos, gránulos, comprimidos o, en algunos países, en forma de azucarillo.

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