Resulta que hay medios de comunicación que publican aspectos científicos, sobre algún dato normalmente relevante, o algún estudio importante, algún descubrimiento. Incluso hay medios que tienen un grupo de periodistas que se dedican más en concreto a este aspecto.

Hasta aquí todo correcto. El problema viene cuando sacan una noticia de una noticia de otro medio extranjero; el problema viene cuando ponen titulares e incluso cuando desarrollan su artículo a expensas de una publicación científica y que no solo tergiversa lo que dice la publicación, es más, da datos erróneos e incluso se los inventa. Entonces el periodista deja de ser imparcial y deja de realizar una labor informativa y de investigación. El único momento investigador que realiza el periodista, llegado a ese punto, es el tiempo que le dedica a pensar sobre el titular que va a poner. Claro que el titular tiene que ser llamativo, que genere polémica y que la mayoría de las veces no sea verdad con relación a la noticia. Veo que hay tres formas de publicar:

  1. Coger la publicación de una revista científica y sacar conclusiones personales que nada tienen que ver con lo que dice la publicación.
  2. Otra opción sería copiar la noticia de otro país y ponerla parcialmente y sin comprobar si lo que dice el medio de otro país es correcto.
  3. La última opción es la de, directamente, buscar carnaza para sacar una noticia falsa, de un hecho falso.

Esto no lo digo por decir, en los últimos días, precisamente se han dado dos noticias que han seguido esta línea. A continuación pongo un ejemplo reciente de cada tipo.

El País, 31 Agosto 2017. Este es el más sangrante, ya que es la noticia de una publicación científica y lo que describe El País no tiene nada que ver con el artículo al que hace referencia. La publicación se titula “Usar sólo medicina alternativa para el cáncer está vinculado a menor tasa de supervivencia”, claro, nada que ver con el titular de El País “Las ‘medicinas alternativas’ aumentan hasta un 470% el riesgo de muerte en pacientes de cáncer”. Como no quiero explicar todos los errores del artículo de El País os dejo un enlace que os aclara casi punto por punto todos los errores del artículo del periódico. Pincha aquí y verás que divertido

Lo que me pregunto es ¿el periodista ha leído la publicación? Si se la ha leído, la información que describe no es correcta. Además entrevista a dos médicos, los cuales tampoco tengo claro que hayan leído la publicación. Y estos médicos ¿tienen formación en “terapias alternativas”? Un periodista científico debe contrastar la información y preguntar a aquellos expertos en la materia. Por cierto, en España hay grandes médicos de distintas especialidades (médicos de familia, ginecólogos, dermatólogos, pediatras, internistas,…), y grandes farmacéuticos que tienen amplios conocimientos en terapias alternativas, que son profesores de universidad, y que incluso tienen publicaciones en revistas de prestigio internacional y comunicaciones en congresos nacionales e internacionales. No, a ellos, a los expertos no se les llama, igual no interesa.

¿Es normal que un periodista escriba lo que quiere escribir y que no pase nada? Estoy convencido de que, incluso si el periodista leyese las apreciaciones del enlace que os he referido antes, sería consciente de que lo que ha escrito no es correcto, pero dudo mucho que hiciera un artículo para rectificar. Aquí ni los políticos, ni los periodistas rectifican.

Otro caso es el de “La pulsera homeopática”. El 5 de septiembre se publicaba un artículo que se titulaba: “La pulsera “homeopática” que casi mata a un bebé de nueve meses en EEUU”. Esto es el típico periodismo de investigación donde saco una noticia de un medio extranjero que no contrasto, ni pregunto. Cualquiera que haya estudiado un poco de homeopatía, o leído entenderá que no es posible que este hecho se haya dado según el titular. Ya lo que quieras explicar en el resto del artículo no sirve para nada. Es que uno mismo se desacredita. Es que el titular chirría, es que la información que da el titular al menos debería suscitar el interés del periodista para indagar. No vale con traducir adecuadamente lo leído en otro medio. Finalmente otros medios hacen referencia a la magnoterapia, pues se trata de una pulsera que se enmarca en ese campo.

Tercera opción del periodismo sanitario científico actual, inventarse una noticia en negativo, claro. Resulta que ahora los homeópatas como no tenemos otra cosa que hacer, nos dedicamos a: “Los homeópatas piratean la antigua web de CEMS”. Esto es lo que ha publicado Redacción Médica. Vaya, vaya el periodista se ha lucido. Esto es nada más que inventarse una noticia. Imagino que igual se aburre, que no sabe sobre qué escribir y como la homeopatía da juego, pues a por ello. Resulta que he llamado a CEMS y, según me explican, nadie le ha pirateado la web. Y me aclaran que “cems.org.es” era un antiguo dominio suyo. Pues claro si ese dominio se ha quedado libre alguien lo habrá cogido y puede poner lo que considere. Pero imagino que el periodista habrá entrado en dicha web y lo que no acabo de entender es cómo llega al titular, sin que en las pocas entradas de la web que hay actualmente, nombren a la homeopatía. Es decir, que no aparece la homeopatía por ningún sitio, tan sólo en el titular del artículo de Redacción médica.

Lo malo de todo esto es que hay varios ejemplos en los últimos años y hoy en día muchos creen que saben de lo que hablan y se demuestra que no es así. Vemos que cada día la nueva profesión que se llama “pseudocientífico” va creciendo, es un colectivo ya  muy numeroso.

No vamos a crucificar a todos los periodistas de España, no, no es eso. Pero hay alguno por ahí suelto y algún medio que dejan mucho que desear.

Contenido publicado en la web de la Sociedad Española de Medicina Homeopática (SEMH)